PAN “the bonis” (Por Leandro Hidalgo, escritor)

 

Yo sé cuál es este tiempo a través de las viñetas figurativas de una toma. El corrector es un hombre que se sienta en la silla de totora y apoya los codos en el escritorio, se instala para su actividad intelectual. Tiene hojas trazadas por él mismo -vea Boni sonrisa-, ideas que han bajado de los recovecos negros de lo que siente. Porque el corrector es la misma persona que el autor inicial. Luego los panes van al horno de cocción. Es fácil sentir el aroma a miga húmeda y caliente. Quien por aquellos momentos tenga la fortuna de encontrarse con el panadero creador –vea Boni Sobre el autor-, verá restos de harina en el delantal ensangrentado. Yo mismo lo he visto muchas veces de espalda y no he tenido el atrevimiento de perturbarle la melancolía. Son recetas sencillas y allí radica el verdadero sabor. Los panes llenos de Bonis salen dorados, mixtos y sabrosos. El inventor de ellos ahora los parte y sale el humo, eso que siempre emana de lo tierno. Están presentables después de todas las manos por las que pasó. Las manos son las mismas, que toman distintos oficios en cada una de las etapas. Es hora de la muestra, es hora de la soledad, es hora de dar lo que ya no me pertenece.

Yo sé del museo de The Bonis. Es uno pequeño, apenas entra luz al mediodía, hermosos conejones de cera Bonis están amontonados y embalsamados. La propia vorágine de un mundo sin respiro los ha encarcelado. Se condena lo que se ignora. Algunos pocos felpudos blancos con la ayuda del panadero orejón -Vea Boni Seboni-, consiguieron escaparse del anquilosamiento al que los sometió un universo para pocos. Se reprodujeron infinitamente en las masas bravas de los panes hechos. Y quieren torcer el rumbo.

¡Abra usted misma señora ese resquicio de su corazón inalterado! ¡Los Bonis son lo que nosotros somos cuando pensamos! ¡Soy un conejo erido que con la letra hache se resguarda de lo que pasa!

Note en el autor su espalda, no le haga levantar la cabeza, déjelo que cocine, que la fuerza de la creación derrumba todo pasado –vea Boni Volviste-, que vamos echar al fuego los monstruos que nos detienen.

Los paisajes son largos, verdes y azules, el entusiasmo es un hombre abatido, el aferrarse es sólo una condición de imposición ante tanta inclemencia, al trabajo es una locura llegar en ese estado, los dos estamos mal, Dios es un “capo” que está acá a la vuelta.

Cuando comenzamos a vernos en esos dibujos, juzgo que hemos comprendido algo de todo lo poquito que abarcamos. Bugs Bunny es el dorso de este rostro verdadero. El Boni es de abajo, pero es elegante y decente. A veces cae en desgracia, quién no, regala su corazón y grita que está arruinado, pero hay otro espíritu también que se mueve, que se resignifica y da batalla, no juega con pluto y mickey, les da la espalda, nunca habría un Boni en un walt disney, no podrían disfrutar toda esa cáscara.

Cada vez que alguien cae directo a la lona, nace un Boni, cada vez que alguien se detiene, nace un Boni, cada vez que alguien reclama, nace un Boni, cada vez que un artista eleva su trabajo a tantísimo nivel, crea un Boni.

Sopórtenlos, hombres fanfarrones, sobrevivan al nacimiento que dieron sus inútiles ganancias en la vida, los Bonis les atarán los cordones cuando estén sentados y van a tropezar cuando se vayan a la oficina. La humildad funciona como una bomba, lo supuestamente inútil enciende la mecha de la modificación –vea Boni Cosas inútiles-, que es apariencia de soledad -vea Boni en la calle-, no estamos solos, estamos con Lennon. Los orejones tenemos el alma de un mismo talle (tu corazón se parece al mío).

Su autor es entrañable. No comparto así su visión de propio autor que se encuentran en el Blog The Bonis –vea en el blog Sobre el autor- Él mismo es el dueño de la cámara, por eso no está en la foto. Respecto de sus múltiples creaciones, creo fue demasiado escueto cuando se autobiografió.

Sus Bonis son de una frescura insuperable, de una larga y desesperada tristeza, versan sobre el amor, son manifiestos poéticos de una claridad iluminadora, absurdos y temerosos. La cocina tiene los hornos en marcha, un pucho retoza en un cenicero y un mate blanco se renueva en el costado, obra a las manos para nuestro deleite. ¡Salud! Feliz aniversario Bonis semejantes a mis Bonis semejantes a tus Bonis semejantes a sus Bonis.

Desde afuera ya se siente el exquisito aroma del pan caliente.

Te gustó? No te gustó? Qué pensás?